Negligencias odontológicas

La mayoría de las intervenciones odontológicas se realizan correctamente y no dan problemas. Sin embargo, los dentistas también pueden cometer errores. Si has sufrido algún daño por una negligencia de tu dentista, podemos reclamar en tu nombre una indemnización justa y, en los casos más graves, pedir la pena o inhabilitación que corresponda para que otros pacientes no corran peligro. Ganas tú, gana la población y ganan los dentistas honrados que realizan su trabajo correctamente.

Negligencias odontología

Hay muchos tratamientos, igual que hay muchos tipos de equivocaciones posibles. Así, no será lo mismo si el dentista debía comprometerse a un resultado concreto o no, si el error fue de diagnóstico o del tratamiento, si era una intervención curativa o era estética y otras muchas cuestiones a tener en cuenta.

Tipos de Negligencias del dentista

Los casos más habituales son los siguientes:

Ortodoncia y estética

La mayoría de tratamientos odontológicos pueden ser tanto curativos como estéticos. Es posible que te hayas sometido a alguno sólo para mejorar tu imagen y estar satisfecho contigo mismo. Suelen ser los casos de ortodoncias, carillas o blanqueamientos dentales. Al ser tratamientos médicamente no necesarios, seremos estrictos al estudiar si se consiguió el resultado prometido y el dentista te informó claramente sobre posibles riesgos y alternativas.

Gingivitis y periodontitis

Las enfermedades periodontales deben ser detectadas por el dentista en las revisiones ordinarias, si quiere ser diligente y dar el tratamiento adecuado a cada caso. De lo contrario, puede crearte graves problemas como caries, retroceso de la encía, destrucción del hueso o infecciones peligrosas.

Implantes

La colocación de implantes es una de las actuaciones más frecuentes y que más problemas da, ya sea por la inexperiencia del dentista o por la avaricia de algunos. Puede que el implante sea innecesario porque podrían haberse salvado tus dientes o que, después de extraértelos, no se puedan colocar los implantes por no haber comprobado si había suficiente hueso. También pueden ser de tamaño inadecuado o estar mal colocados, lo que ocasionará dolores, dificultades al masticar o que se caigan al poco tiempo.

Coronas y otras prótesis

Las coronas, fundas, puentes, dentaduras o cualquier otra prótesis, ya se sujeten a implantes, encías o dientes, deben estar cuidadosamente diseñadas para ti. Esto no sólo obliga a hacer pruebas y medidas repetidamente, sino a usar los materiales adecuados a cada paciente y no un modelo genérico para todos, con ánimo de ahorrar dinero al comprar grandes cantidades. Además, su colocación ha de ser precisa y cuidadosa, de lo contrario dolerán, provocarán infecciones y caries o se desprenderán a la mínima.

Cáncer y otras enfermedades

Si tienes la desgracia de sufrir un cáncer oral, has oído mil veces que el diagnóstico precoz es fundamental para un tratamiento exitoso. Tu dentista, al observar tu boca meticulosamente y con conocimientos sanitarios, está en buenas condiciones para detectar los síntomas y recomendarte ir al especialista. Si no lo hace, debe compensarte por el gran perjuicio que te ha causado.

Caries

Las caries son la dolencia más común relacionada con la boca. El principal responsable para evitarlas eres tú con una correcta higiene bucal. Sin embargo, un comportamiento negligente de tu dentista también puede causarte daños indemnizables, ya sea por no detectarla a tiempo, por no curarla adecuadamente o realizar un empaste defectuoso, incluso, por ser él el causante al realizar mal otra intervención.

Endodoncia

Las caries u otros motivos pueden hacer necesaria una endodoncia o matar el nervio se dice a veces. El dentista puede causarte perjuicios por no extraer todo el material biológico, seccionar el nervio, dejar alguna esquirla del instrumental dentro del diente, no rellenar o sellar correctamente. También puede ser negligente por no instruirte en los cuidados especiales que debes tener con los dientes sin nervio, ya que son más frágiles.

Extracciones

A veces es inevitable extraer un diente, ya sea por romperse en un traumatismo, por una infección demasiado avanzada o para evitar complicaciones posteriores, como sucede con las muelas del juicio. Se recomienda que estos procedimientos sean la última opción. Primero ha de intentarse salvar el diente. Y deberán hacerse respetando la lex artis. Es decir, sin cometer negligencias en la extracción ni descuidar la curación posterior.